13/1/09
12/1/09
"El América te queda grande" le dijo un hincha a Ramon Diaz

Aeropuerto Benito Juárez. Llega el América al DF luego de la eliminación en la Interliga en LA. Llega Ramón Díaz, el culpable de esa eliminación para la gente. Un hincha lo increpa y, agarrándolo del hombro, le dice: "¡Por dignidad, vete ya! El América es un equipo grande y a ti te queda grande. Toma tu avión y vete a la Argentina". Sorprendido, mientras escuchaba los abucheos a sus jugadores y los "¡Burros!" destinados a todos, el Pelado fue más Pelado que nunca. "¿Te mandaron? ¿Quién te mandó?", le preguntó apurando el paso para salir lo más rápido posible de la terminal 2. "Yo personalmente", subió la apuesta el robusto fanático, enfundado en su camiseta del América.
Ramón esbozó su sonrisita típica y fue directo hacia su camioneta. Un ratito antes había intentado explicarles a los cronistas que presenciaron el pedido de renuncia por qué decidió reservar a cinco de los ocho refuerzos contra el Atlas. "Los cambios por ahí no resultaron", aceptó a medias el riojano, quien la noche anterior dejó en el banco a 16 de los 25 millones invertidos por el club: el chileno Beausejour, Reyna, Castillo, Fernando Ortiz y De Pinho. Su argumento fue que estaban cansados y no que subestimó al rival. Más cansados están ahora los hinchas de tanto acumular fracasos: Chivas y Atlas (con el grito de Achucarro ¡a los 47 minutos del ST! dejó afuera a Las Aguilas por diferencia de gol) podrán disputar un lugar en la Copa Libertadores mientras a su equipo no le quedará otra que ganar el Clausura. "Si no, será un fracaso", ya les avisó a todos el dueño del club.
"Queremos recomponer esto de nuevo. A la afición sólo le puedo decir que el objetivo sigue siendo ganar el campeonato", insistió Ramón. La afición, como dice él, está furiosa. Y los medios, que lo trataron de "soberbio" y "arrogante", hablaron de un ultimátum de los dirigentes. "Habría que preguntárselo a ellos", la pateó afuera el DT. Los principales (el presidente Bauer y el vice De Luisa) hablaron de un proyecto "a largo plazo". Ellos son los que apostaron todo al Pelado y deberían pagarle más de seis millones de dólares si deciden echarlo. Motivos les sobran: perdió el clásico con Chivas, no se clasificó para la Liguilla del Apertura, dio de baja a un histórico como Germán Villa, se peleó con Insúa, pidió casi un equipo entero, un PF, un camarógrafo y más... Y sigue igual. O peor.
Ramón esbozó su sonrisita típica y fue directo hacia su camioneta. Un ratito antes había intentado explicarles a los cronistas que presenciaron el pedido de renuncia por qué decidió reservar a cinco de los ocho refuerzos contra el Atlas. "Los cambios por ahí no resultaron", aceptó a medias el riojano, quien la noche anterior dejó en el banco a 16 de los 25 millones invertidos por el club: el chileno Beausejour, Reyna, Castillo, Fernando Ortiz y De Pinho. Su argumento fue que estaban cansados y no que subestimó al rival. Más cansados están ahora los hinchas de tanto acumular fracasos: Chivas y Atlas (con el grito de Achucarro ¡a los 47 minutos del ST! dejó afuera a Las Aguilas por diferencia de gol) podrán disputar un lugar en la Copa Libertadores mientras a su equipo no le quedará otra que ganar el Clausura. "Si no, será un fracaso", ya les avisó a todos el dueño del club.
"Queremos recomponer esto de nuevo. A la afición sólo le puedo decir que el objetivo sigue siendo ganar el campeonato", insistió Ramón. La afición, como dice él, está furiosa. Y los medios, que lo trataron de "soberbio" y "arrogante", hablaron de un ultimátum de los dirigentes. "Habría que preguntárselo a ellos", la pateó afuera el DT. Los principales (el presidente Bauer y el vice De Luisa) hablaron de un proyecto "a largo plazo". Ellos son los que apostaron todo al Pelado y deberían pagarle más de seis millones de dólares si deciden echarlo. Motivos les sobran: perdió el clásico con Chivas, no se clasificó para la Liguilla del Apertura, dio de baja a un histórico como Germán Villa, se peleó con Insúa, pidió casi un equipo entero, un PF, un camarógrafo y más... Y sigue igual. O peor.
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Radamel Falcao: "Fabbiani me divierte mucho"

No se lo ve salir de noche. No hace declaraciones explosivas. Su único vicio, si es que así se lo puede llamar, es concurrir a la Iglesia y predicar. Se preocupa por el cuidado físico. Y jamás se lo va a ver sentado en el living de Intrusos ventilando detalles de su vida sentimental. Por eso, parece que sólo tiene un punto en común con el personaje que describe: hacer goles. Si todo sale como esperan los dirigentes de River, próximamente también coincidirá en los colores de la camiseta. Pero a pesar de tantas diferencias, Radamel Falcao García no cree que Cristian Fabbiani sea un demonio. Al contrario. Con la autoridad que le da ser el goleador de River en los últimos dos años y resultar un intocable para Néstor Gorosito, el Tigre cuenta que lo disfruta y, casi sin pensarlo, le da su bendición al Ogro. "Es un delantero que desdramatiza el juego, que nos puede servir. Hace cosas raras y, particularmente, me divierte mucho", le dice a Olé.
-¿Qué son esas "cosas raras" que nombrás?
-Y, sus festejos, la manera que tiene de moverse en la cancha, lo extrovertido que es para este fútbol argentino. Es natural. Tiene actitudes liberales y no se preocupa por lo que puedan decir los medios o los otros futbolistas. Además, es un gran jugador.
-¿No te preocupa que se convierta en un competidor más por el puesto?
-No, para nada. Es positivo. A River siempre llegan buenos atacantes...
-¿Cómo lo definirías?
-Por lo que lo he visto, cuida muy bien la pelota, le gusta tenerla, saca ventajas con su contextura física y es muy técnico.
-¿Creés que podrían llegar a jugar juntos?
-Pues, claro. Todo pasa por tener minutos de cancha y conocernos bien. Yo ya jugué con Abreu, con Salcedo, con Ríos, con Rosales... Con todos.
-¿Te puede beneficiar jugar a su lado?
-Eso lo definirá el entrenador. Yo siempre voy a dar lo mejor para superar lo que hice y ayudar a River.
-¿Te conviene tener un punta más asistidor, como Rosales?
-Mauro es distinto al resto, porque es de los últimos con su estilo. Todos intentamos ganar un lugar.
-¿No te sentís titular?
-Hoy siento que debo estar muy bien físicamente para cuando me necesiten.
-¿Pero sabés que Gorosito dijo que eras el jugador que más cosas le despertabas?
-Sí, lo he leído. Y se lo agradezco. Eso motiva.
-¿Te sorprendió?
-La verdad que sí. Es un entrenador que sabe lo que pretende. Y que por haber jugado en una posición cercana a la mía, me da muchos conceptos.
-¿Simeone no lo hacía?
-El Cholo tenía otra manera de trabajar. Me parece que el nuevo entrenador nos da mucha libertad. El está acostumbrado al estilo histórico de River porque salió de acá.
-¿Deben olvidar los conceptos que les inculcó Simeone, entonces?
-No. Hay que tomarlos, absorberlos y ver cómo adaptarlos a lo que pretende Gorosito. Simeone te daba muchas ideas, Gorosito quizá maneja más los tiempos.
A un costado de la cancha principal del predio Las Carmelitas, Falcao mira a los más chicos del plantel. Y como su nuevo entrenador, él también maneja los tiempos. Es consciente de que el escenario no es el ideal para que los pibes se muestren sin presiones. Pero le pone el pecho a la situación. "Lo que pasó ya no lo podemos cambiar. A todos nos dolió. Ahora hay que mirar hacia adelante y dar vuelta la historia".
-¿Cómo?
-Hoy solamente queremos hacer un gran torneo.
-¿Soñás con ser el goleador de River?
-Siempre uno piensa en eso. Pero lo más urgente es que a River le vaya bien. Claro que yo trataré de aportar goles.
-¿A vos también te sorprendió lo de Abreu?
-Sí. Pensamos que iba a estar acá, pero no está. Si se va a otro lugar no tiene que molestar, no está y ya. Tomó una decisión que otros no tomamos y estará pensando en su beneficio personal, no somos nadie para juzgarlo. No lo habrá hecho con mala intención. Me parece una persona recta y correcta.
-¿Pero considerás que dejó al plantel casi huérfano de líderes?
-Se tendrá que generar ese tipo de liderazgos, como dijo Oscar (por Ahumada).
-¿Vos te ves líder?
-Yo ya llevo varios años jugando aquí y sé que ya puedo guiar a otros. Con el tiempo una va aprendiendo cómo manejar grupos. Con mi ejemplo y mi forma de ser trato de influir en los más chicos.
-¿Qué son esas "cosas raras" que nombrás?
-Y, sus festejos, la manera que tiene de moverse en la cancha, lo extrovertido que es para este fútbol argentino. Es natural. Tiene actitudes liberales y no se preocupa por lo que puedan decir los medios o los otros futbolistas. Además, es un gran jugador.
-¿No te preocupa que se convierta en un competidor más por el puesto?
-No, para nada. Es positivo. A River siempre llegan buenos atacantes...
-¿Cómo lo definirías?
-Por lo que lo he visto, cuida muy bien la pelota, le gusta tenerla, saca ventajas con su contextura física y es muy técnico.
-¿Creés que podrían llegar a jugar juntos?
-Pues, claro. Todo pasa por tener minutos de cancha y conocernos bien. Yo ya jugué con Abreu, con Salcedo, con Ríos, con Rosales... Con todos.
-¿Te puede beneficiar jugar a su lado?
-Eso lo definirá el entrenador. Yo siempre voy a dar lo mejor para superar lo que hice y ayudar a River.
-¿Te conviene tener un punta más asistidor, como Rosales?
-Mauro es distinto al resto, porque es de los últimos con su estilo. Todos intentamos ganar un lugar.
-¿No te sentís titular?
-Hoy siento que debo estar muy bien físicamente para cuando me necesiten.
-¿Pero sabés que Gorosito dijo que eras el jugador que más cosas le despertabas?
-Sí, lo he leído. Y se lo agradezco. Eso motiva.
-¿Te sorprendió?
-La verdad que sí. Es un entrenador que sabe lo que pretende. Y que por haber jugado en una posición cercana a la mía, me da muchos conceptos.
-¿Simeone no lo hacía?
-El Cholo tenía otra manera de trabajar. Me parece que el nuevo entrenador nos da mucha libertad. El está acostumbrado al estilo histórico de River porque salió de acá.
-¿Deben olvidar los conceptos que les inculcó Simeone, entonces?
-No. Hay que tomarlos, absorberlos y ver cómo adaptarlos a lo que pretende Gorosito. Simeone te daba muchas ideas, Gorosito quizá maneja más los tiempos.
A un costado de la cancha principal del predio Las Carmelitas, Falcao mira a los más chicos del plantel. Y como su nuevo entrenador, él también maneja los tiempos. Es consciente de que el escenario no es el ideal para que los pibes se muestren sin presiones. Pero le pone el pecho a la situación. "Lo que pasó ya no lo podemos cambiar. A todos nos dolió. Ahora hay que mirar hacia adelante y dar vuelta la historia".
-¿Cómo?
-Hoy solamente queremos hacer un gran torneo.
-¿Soñás con ser el goleador de River?
-Siempre uno piensa en eso. Pero lo más urgente es que a River le vaya bien. Claro que yo trataré de aportar goles.
-¿A vos también te sorprendió lo de Abreu?
-Sí. Pensamos que iba a estar acá, pero no está. Si se va a otro lugar no tiene que molestar, no está y ya. Tomó una decisión que otros no tomamos y estará pensando en su beneficio personal, no somos nadie para juzgarlo. No lo habrá hecho con mala intención. Me parece una persona recta y correcta.
-¿Pero considerás que dejó al plantel casi huérfano de líderes?
-Se tendrá que generar ese tipo de liderazgos, como dijo Oscar (por Ahumada).
-¿Vos te ves líder?
-Yo ya llevo varios años jugando aquí y sé que ya puedo guiar a otros. Con el tiempo una va aprendiendo cómo manejar grupos. Con mi ejemplo y mi forma de ser trato de influir en los más chicos.
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9/1/09
Eduardo Alan es Mister Moto

Cuando su máxima aventura, la que había soñado por años, estaba a punto de comenzar, se suspendió. Decepcionado, Eduardo Alan se tomó una foto sobre la rampa de largada vacía del Dakar 2008, en Lisboa. No bien se confirmó que la travesía sería importada a Sudamérica, recuperó las fuerzas. El Turco integra el equipo Pampa Racing con el franco-uruguayo Laurent Lazard. Vaya ejemplos de resistencia. Alan estuvo perdido durante 15 horas y fue encontrado ayer, alrededor de las 8.50 (hora local). Había pasado la noche debajo de un árbol, mojado y con frío, luego de que la KTM se plantara en pleno especial Neuquén-San Rafael y la tormenta de lluvia, viento y granizo que obligó a detener el tramo le castigaran el cuerpo.
Cuando el trío de periodistas argentinos, entre los que estaba este enviado, fue obligado a dejar el helicóptero del Ejército sólo cinco minutos después del despegue con el argumento de que la nave "sería afectada al operativo de seguridad", crecieron las sospechas de que algo más grave ocurría. Había motociclistas perdidos en la etapa anterior. Alan era uno de ellos. Su compadre Lazard había abandonado el miércoles, después de haber largado la etapa en contra de la indicación médica: con la rótula derecha desplazada y fisurada y el ligamento interno roto.
Las peripecias del Turco habían empezado a las 18, cuando la moto falló unos 15 kilómetros antes del último puesto de control. Martín Caffarena y Andrés González, integrantes del equipo, comenzaron a preocuparse cuando se hizo de noche y Alan no aparecía. Los consolaba saber que en las dunas de Nihuil habían visto luces de varios pilotos en movimiento, que aún estaban lejos del campamento. Sin embargo, no conseguían comunicación con su piloto, justo en el día que se había conocido la muerte del francés Pascal Terry. Sus asistentes iniciaron una búsqueda propia por las dunas de Nihuil mientras la angustia crecía junto con la madrugada.
Alan logró comunicarse con un amigo en Buenos Aires cerca de las 3.15 de ayer: "Gus, estoy perdido en medio del desierto del Nihuil, poca batería, Iritrack no funciona. Mandame ayuda". Luego del contacto de Alan, Gustavo Lossendiere y su esposa llamaron a la delegación de la Gendarmería en San Rafael para que motorizaran la búsqueda. Mientras tanto, Caffarena y González caminaban por el desierto buscando al piloto. En las pocas comunicaciones entre el corredor perdido y sus amigos, cada uno dio detalles acerca de donde suponía estar. Cerca de las 5, la señal de los celulares se perdió. Dos horas después, los integrantes del equipo recargaron combustible, se quejaron con la organización y reanudaron la búsqueda, a la que se sumaron unos lugareños que practican enduro y se habían entrenado con Alan. Caffarena y González habían logrado una breve comunicación con el piloto, quien les dijo que estaba mojado y con mucho frío.
Lossendiere volvió a hablar con Alan, quien le contó que un helicóptero había pasado por encima, sin verlo. En medio de la conversación, el motociclista exclamó: "Ahí viene una moto... ¡Y me vio!". Cerca de las 8.50, Alan y el otro piloto perdido fueron encontrados por uno de los motociclistas locales, que además les llevaba barras energéticas y agua.
De vuelta en el campamento, cuando le tocó la hora de largar la etapa, cruzó la línea empujando a pie la KTM 690 cc para no quedar fuera de carrera. Luego volvió a meterla al campamento para que sus mecánicos concluyeran las reparaciones y así largar la sexta etapa, de San Rafael a Mendoza. Y llegó. Porque su primer Dakar no podía terminar tan pronto.
Cuando el trío de periodistas argentinos, entre los que estaba este enviado, fue obligado a dejar el helicóptero del Ejército sólo cinco minutos después del despegue con el argumento de que la nave "sería afectada al operativo de seguridad", crecieron las sospechas de que algo más grave ocurría. Había motociclistas perdidos en la etapa anterior. Alan era uno de ellos. Su compadre Lazard había abandonado el miércoles, después de haber largado la etapa en contra de la indicación médica: con la rótula derecha desplazada y fisurada y el ligamento interno roto.
Las peripecias del Turco habían empezado a las 18, cuando la moto falló unos 15 kilómetros antes del último puesto de control. Martín Caffarena y Andrés González, integrantes del equipo, comenzaron a preocuparse cuando se hizo de noche y Alan no aparecía. Los consolaba saber que en las dunas de Nihuil habían visto luces de varios pilotos en movimiento, que aún estaban lejos del campamento. Sin embargo, no conseguían comunicación con su piloto, justo en el día que se había conocido la muerte del francés Pascal Terry. Sus asistentes iniciaron una búsqueda propia por las dunas de Nihuil mientras la angustia crecía junto con la madrugada.
Alan logró comunicarse con un amigo en Buenos Aires cerca de las 3.15 de ayer: "Gus, estoy perdido en medio del desierto del Nihuil, poca batería, Iritrack no funciona. Mandame ayuda". Luego del contacto de Alan, Gustavo Lossendiere y su esposa llamaron a la delegación de la Gendarmería en San Rafael para que motorizaran la búsqueda. Mientras tanto, Caffarena y González caminaban por el desierto buscando al piloto. En las pocas comunicaciones entre el corredor perdido y sus amigos, cada uno dio detalles acerca de donde suponía estar. Cerca de las 5, la señal de los celulares se perdió. Dos horas después, los integrantes del equipo recargaron combustible, se quejaron con la organización y reanudaron la búsqueda, a la que se sumaron unos lugareños que practican enduro y se habían entrenado con Alan. Caffarena y González habían logrado una breve comunicación con el piloto, quien les dijo que estaba mojado y con mucho frío.
Lossendiere volvió a hablar con Alan, quien le contó que un helicóptero había pasado por encima, sin verlo. En medio de la conversación, el motociclista exclamó: "Ahí viene una moto... ¡Y me vio!". Cerca de las 8.50, Alan y el otro piloto perdido fueron encontrados por uno de los motociclistas locales, que además les llevaba barras energéticas y agua.
De vuelta en el campamento, cuando le tocó la hora de largar la etapa, cruzó la línea empujando a pie la KTM 690 cc para no quedar fuera de carrera. Luego volvió a meterla al campamento para que sus mecánicos concluyeran las reparaciones y así largar la sexta etapa, de San Rafael a Mendoza. Y llegó. Porque su primer Dakar no podía terminar tan pronto.
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