12/12/08

Gabriel Rodriguez: "Siento que defraudé a la gente de River"


El peor final en su mejor año. El último puesto en Primera en contraste con los ocho títulos juveniles. El pico de presión del sábado frente al summum emocional que experimentó con los chiquitos.

En el borde de todos los extremos, la copa del brindis de Gabriel Rodríguez se llenó de contradicciones. No puede festejar un 2008 histórico. No puede sonreír. No puede estar tranquilo. "No puedo salir a la calle de la vergüenza", confiesa en su rol de DT interino más que como coordinador del semillero. Desde ese lugar habla con Olé.

-¿Cómo estás?

-Triste.

-Se nota.

-También estoy apenado, disgustado y enojado porque no pude cumplir con lo que me propuse: ganar el minitorneo.

-Esto nubla todo el trabajo de las Inferiores.

-No pude sentirme pleno cuando el miércoles, en la fiesta de la AFA, nos dieron las copas. Hoy soy el responsable de la Primera.

-¿Vos solo?

-Sí, siento que defraudé a la gente de River. Lo lamento por los hinchas, que nos dieron un apoyo extraordinario. Y también por Aguilar, Israel y todos los dirigentes que confiaron en este cuerpo técnico.

-Pero tomaron al equipo en el último puesto.

-De todos modos, nos comprometimos a sacarlo adelante. Cada uno vive el fútbol a su manera. Yo lo vivo con pasión. Con esa pasión pongo a los objetivos en primer lugar. Y los objetivos no se dieron.

-¿Y a los jugadores no les corresponden culpas?

-Los jugadores respondieron. Vivimos de los jugadores, trabajamos con los jugadores y debemos respaldar a los jugadores.

-Ellos entraron a la cancha las 18 fechas.

-Es cierto. Y ellos son los que salieron campeones hace cuatro meses.

-¿No te entendieron?

-Creo que el grupo tuvo desfasajes pronunciados en varias partes de los partidos y que los rivales los aprovecharon. Con respecto a los jugadores digo que no pudieron afirmar el nivel que demostraron tener como seres humanos.

-¿Eso los redime?

-Es que yo estaba convencido de que podríamos inyectarles confianza en estas fechas. No pudimos.

-¿Entonces hay un problema anímico?

-River es el más grande del país y no puede estar en el último puesto. A todos nos deprime. He visto a Chochi, el utilero, gritar desesperadamente. Eso demuestra el grado de compromiso de todo el grupo.

-Aguilar, sin embargo, dijo que no veía enojados a los jugadores.

-Lo entiendo y lo respeto porque José María fue hincha y socio antes de ser presidente. Pero yo fui testigo de la manera en que se tomaron el trabajo. Y a muchos de los jugadores los vi llorar. Los vi enojados y muy tristes.

-¿También viste líderes de salita azul?

--Vi hombres con entrega.

-Vos también lloraste...

-Y lo del sábado me afectó mucho. Porque ni quisiera podía mirar a los ojos a mi familia. Mi papá es de River, mi mamá es de River, mi hermano es de River, y sé cómo sufren al ver al equipo donde está.

-¿Lo pagaste con salud?

-Y... me mareé en el primer tiempo. Ni podía pararme para dar indicaciones.

-Pareciera que fue lo peor de tu carrera.

-Fue un gran golpe. No me había tocado perder así en mis 28 años de trabajo. Me tocó aprender de grande.

-¿Te arrepentís de haber aceptado el desafío?

-No, para nada. Estoy orgulloso de que me hayan dado la responsabilidad.

-¿Cómo se sale?

-Con descanso, con tranquilidad y con la motivación de empezar de nuevo.

-¿Este equipo puede volver a pelear arriba?

-Estoy convencido.

-¿Es cierto que estás distanciado de Gorosito?

-No. Tiene mi apoyo. Soy empleado del club y estoy a su disposición hasta diciembre del 2009.

-¿Y este diciembre cómo te gustaría terminarlo?

-Ojalá que River le gane a Estudiantes. Quiero volver a dormir tranquilo.

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