15/12/08

Riquelme: "Nos tenemos mucha confianza"



Si algún día Riquelme tiene una estatua, seguramente su mano derecha estará ahí, fija, acompañando a su oreja, dejándola inclinada hacia adelante. Ayer, como en otras grandes jornadas, repitió el gesto, ese "quiero escuchar ahora". Ayer, de nuevo, pareció enojado, no esta vez por el grito de un plateísta sino por verse involucrado en otra interna del plantel. Ayer, como suele suceder cuando algo le molesta, Román la rompió. Y lo dedicó. ¿A quién? Primero, a la tribuna: allí, contra el alambrado, pegó su oreja famosa. Pero tuvo ese festejo una segundo mensaje tras un semana polémica. Y hasta un tercero, para aquellos que creían que Boca había perdido el tren en La Plata. "Nos tenemos mucha confianza. Y más luego del partido que hicimos", dijo tras el 3-2 a Colón. El que quiera oír.

Acaso como si necesitara ese impulso exterior, Riquelme jugó una media hora brillante. Dinámico (lo que se le reclamó con Gimnasia), preciso, comprometido con la anteúltima puntada pero también con la última. Dos jugadas en seis minutos lo certifican: en la primera metió una cortada entre los centrales que Figueroa no llegó a capitalizar. Y al rato, fue él quien apareció detrás de la defensa para luego elevar su remate. Todo un aviso.

Porque enseguida llegó lo mejor. Participación directa en la jugada del primer gol (pase entrelíneas a Vargas que terminó en centro a Figueroa). Y la joya de la tarde: triangulación con Battaglia y Dátolo, y toque exquisito, picándola a la red ante la salida del arquero. Para darle tranquilidad a Boca con un 2-0 en 13 minutos. Para empezar su dedicatoria con el sello JR. Y para terminar dándole un beso a Ischia, todo una señal de apoyo al DT que salió a descomprimir la "interna del termo".

"Hicimos 90 minutos muy buenos. Pero erramos varios goles. En el primer tiempo tuvimos la suerte de meter tres y en el segundo, hicimos un cuarto (el de Dátolo) que el árbitro no dio. Pero no decimos nada... Porque el árbitro se puede equivocar. No es fácil hacer cuatro goles, eh. Y era el que liquidaba el partido", repartió Román, también para quien quiera escuchar luego de tanta polémica con los jueces.

Pudo Román meter su segundo gol, pero sin ángulo, la pelota dio en el palo cuando sólo tenía que tocarla a la red. Y en el segundo, ya sin piernas, perdió lucidez para terminar las jugadas. "Ahora hay que descansar y disfrutar. Ganará el que juegue mejor".

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