9/10/08

Leonel Pernia: "Me tocó marcar a Palermo y metió seis goles"


-Sos piloto, pero estuviste cerca de ser futbolista...

-Llegué a jugar en la Reserva de Boca en el 97, el de Caniggia, Maradona. Y como muchas veces jugábamos contra la Primera, los enfrenté en las prácticas. Además jugué con Battaglia, Gustavo Barros Schelotto, Matellán, el Pato Abbondanzieri...

-¿Cómo fue enfrentar a Maradona?

-Genial. Me acuerdo de una jugada entrenando en La Bombonera... Me encaró con pelota dominada contra el lateral, yo arranqué, en el pique le gané pero después me pasó por arriba y encima me hizo un caño. Era terrible, con los botines desatados la metía al angulo... Encima, la gente sólo destaca en Diego su habilidad con la pelota, pero su fuerza física es impresionante.

-¿Le llegaste a pegar una patada?

-Le quise pegar una patada, pero no lo alcancé, je.

-Jugaste un Mundial con Diego, ¿no?

-Sí, el de fútbol rápido. Y lo que pasó apenas llegamos fue tremendo. Caímos al hotel en Pachuca los 25 jugadores de la Selección, estábamos en el micro, en la puerta del hotel, y debimos haber firmado como 100 autógrafos cada uno. Claro, todos con la firma de Diego. Copiábamos su firma y mandábamos los papeles para abajo. El también firmaba, estaba a dos manos... Ahí me di cuenta de lo que es ser Maradona. Cuando la gente dice que está fastidioso... Más bueno no puede ser Diego.

-¿Y el Cani cómo era?

-Un fenómeno, muy callado, hacía las cosa que tenía que hacer y se iba para la casa. Y en la cancha, tenía una velocidad tremenda. Y otra vez que jugué contra la Primera me enfrenté con el Pájaro Hernández, el Melli, Palermo... Y estuve el día que Martín hizo seis goles en su primera práctica. Cuatro de cabeza y dos de volea. ¿Adiviná quién lo marcaba... je? Cuando me vio a mí... se habrá cagado de risa. Yo no le cabeceaba ni el hombro, je. Ni con la mano llegaba a cabecearle. Palermo hizo que me decidiera a ser piloto, je...

-¿Mejor piloto o futbolista?

-Piloto, sin dudas, je. Si no hubiese llegado a jugar en Primera.

-¿Y por qué creés que no llegaste?

-Creo que si bien no era un iluminado, estaba jugando en una Reserva muy competitiva. Fuimos campeones, jugué todos los partidos de titular, ese fin de año me entrené a muerte para llegar bien a la pretemporada, y el primer día García Cambón me dijo que iba a subir a sus chicos de Quinta... Yo ya tenía 20 años y seis meses más de contrato... me calenté y me fui. Fue un error, a los tres meses llegó Bianchi y le dio cabida a los pibes. Creo que ahí hubiese tenido más posibilidades. Muchos chicos que estaban conmigo llegaron: Navas, el Tano Ortiz, Battaglia.

-¿Y cómo fue el paso de futbolista a piloto?

-El tema es que en los veranos siempre quería correr una carrera, ésa era mi pasión. Y hasta los 17 años seguí a mi viejo a todos lados...

-¿Tu primera carrera? ¿tu primer auto?

-En la primera prueba con un auto de carreras me di cuenta de que eso era lo mío. Estaba andando muy rápido y muy cómodo, corrí dos carreras en el zonal y Turismo Nacional, pero por la debacle del 2001 me fui del automovilismo y volví al fútbol. Así que me casé y me fui a jugar a un equipo de Estados Unidos. Volvimos en el 2006 y me bancó un amigo, Daniel Cosenso, con quien hicimos un equipo de TC Pista, y al toque me puse en contacto con Victor Rosso y Pablo Puigari, gerente de comunicaciones de Petrobras, dos personas que me ayudaron mucho.

-¿Cómo es tener un papá piloto y jugador?

-Hablando pura y exclusivamente a nivel deportivo creo que no tuvo el reconocimiento que mereció. No es fácil ser campeón del mundo, ídolo de Boca, y después pasarse al automovilismo de la nada. Salió subcampeón de Turismo Carretera haciéndose el auto él solito. Lo que hizo mi viejo es como si hoy Riquelme o Palermo pasaran a jugar al golf y se la pelearan a Cabrera...

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